
Bautizado como Etienne Mallarme representa la culminación y al mismo tiempo la superación del simbolismo francés. Fue antecedente claro de las vanguardias que marcarían los primeros años del siguiente siglo.
Comienza por dudar de sus convicciones estéticas primitivas
El músico del impresionismo Claude Debussy compuso en 1892 una pieza de orquesta sobre su poema La siesta de un fauno, y el también impresionista Maurice Ravel musicó poemas suyos en Trois poèmes de Stéphane Mallarmé (1913); a estos hay que agregar los compositores Darius Milhaud (Chansons bas de Stéphane Mallarmé, 1917) y Pierre Boulez (Pli selon pli, 1957-62).
En principio la obra poética de Mallarmé muestra la huella de ilustres poetas contemporáneos en especial Charles Baudelaire. Pero pronto soltó amarras y desarrolló una obra poética tan breve como ambiciosa.
El oscuro y esteticista Mallarmé inició, en la segunda mitad del siglo XIX, una renovación de la poesía cuya influencia se siente hasta nuestros días y que acabaría por trascender del simbolismo inicial hacia una estética más ambiciosa, relacionada con cierto impresionismo y el orfismo que continuarían discípulos suyos como Rainer María Rilke o la poesía pura de Paul Valéry. Divulgó su nueva poética a través de la tertulia que mantenía en su casa, por ejemplo la introducción del verso libre y la construcción del poema alrededor de un símbolo central. Fue uno de los pioneros del decadentismo francés. Dueño de una sintaxis experimental, cuyo hipérbaton mezclaba construcciones inglesas y latinas, y de un ritmo y vocabulario poco comunes, Mallarmé creó poemas cerrados en sí mismos, lejos de cualquier realismo, donde el sentido proviene de las resonancias. En su poesía las sonoridades y los colores juegan un rol tan importante como los sentidos cotidianos que tienen las palabras, lo cual hace su traducción realmente difícil. Según algunos autores, Mallarmé es el creador de un impresionismo literario (escribió que su intención era "pintar no la cosa, sino el efecto que produce", por lo cual el verso no debía componerse de palabras, sino de intenciones, y todas las palabras borrarse ante la sensación. Junto con otros poetas, tales como Arthur Rimbaud, fue incluido en el libro Los poetas malditos de Paul Verlaine.
Stéphane Mallarmé
Autor:Edouard Manet
Fecha:1876
Museo:Museo de Orsay
Características:27 x 36 cm.
Material:Oleo sobre lienzo
Estilo:Impresionismo Manet era un pintor muy agradecido con los escritores que defendían sus obras; habitualmente les hacía un retrato como muestra de su agradecimiento. Así surgen los retratos de Zola o Duret, e incluso éste de Mallarmé. Stéphane Mallarmé sentía gran atracción por Baudelaire, siendo éste el primer punto de contacto entre el escritor y el pintor, que se conocieron gracias al éxito de Manet con Le Bon Bock. Pero además, hay que añadir la defensa que realizó el poeta a los cuadros de Manet rechazados por el jurado del Salón de 1874 - Baile de máscaras en la ópera -. Posteriormente, escribió un artículo en el que por primera vez se cataloga a Manet como integrante del grupo impresionista, a pesar de no participar en ninguna de sus exposiciones. Esta gran defensa de la producción del pintor indica la estrecha relación que une a ambos personajes. El modelo se encuentra en el estudio del pintor - el papel japonés recuerda a la Dama de los abanicos - sentado en un sillón. Emplea una perspectiva de abajo arriba, quizá para resaltar aún más la figura. Viste levita negra y pantalón gris, el tradicional traje de los burgueses de aquellos momentos. Con su mano derecha - en la que sujeta un grueso cigarro que produce una columna de humo - juega con las páginas de un libro abierto. La pincelada empleada por Manet es ahora muy suelta, a base de rápidos toques de color que semejan manchas. Los tradicionales detalles de las primeras obras - Lola de Valencia o Guitarrista español - han desaparecido y dan paso a un estilo más libre e intimista, que caracteriza sus últimas obras, totalmente alejadas del deseo de escandalizar de las primeras - Olimpia o Desayuno en la hierba -. Incluso el contraste entre las tonalidades claras y oscuras no es tan pronunciado, quizá por la sensación atmosférica que ha creado.
fuente: http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/1566.htm






